Ya sabemos que el ser humano es agua en un alto porcentaje, y además vivimos en un planeta cuyas tres cuartas partes de su superficie están en el medio acuoso. Ni nosotros ni las plantas ni los animales podemos vivir sin agua, por ello la contaminación del agua es un serio problema que no debemos de pasar por alto.

Qué contamina el agua

El agua puede contaminarse de la forma más sencilla, y la mayoría de los casos, nosotros mismo somos los responsables. Las corrientes pueden arrastrar desechos durante kilómetros; objetos como latas o las botellas de plástico se acumulan provocando auténticas costras de basura.

Por otro lado, la polución que producen los vertidos de aguas residuales llena el agua de bacterias y sustancias tóxicas altamente contaminantes, tanto para los suelos como para el consumo.

Durante los pasados años, afortunadamente se han intentado controlar los vertidos incontrolados a los cauces del agua con severas sanciones. Pero a veces la contaminación de los ríos se produce por escorrentía, cuando el agua de lluvia arrastra hasta el cauce compuestos químicos como fertilizantes.

No debemos olvidar que no son solo los ríos que sufren de nuestras imprudencias, también nuestros mares se enfrentan a los accidentes de barcos y grandes cargueros.

Consecuencias

La acumulación de plástico y otros desechos son muy perjudiciales para la fauna marina. Los animales pueden comérselo de forma accidental o sufrir heridas.

Un agua contaminada puede llegar a provocar la extinción de especies completas debido a la falta de oxígeno, transformarse en un medio incompatible con la vida de plantas y animales.

Cuidemos de nuestro entorno, pues al final todos vivimos de él.