Lo primero que debemos preguntarnos es ¿qué es el agua? El agua es una sustancia líquida carente de olor, sabor y color, y que existe de forma más o menos pura y natural en nuestro entorno y ocupa un porcentaje grande (71%) de la superficie del planeta.

El agua, como ya hemos comentado en otras entradas, es indispensable para la vida como la conocemos.

Composición del agua

Una molécula de agua contiene dos elementos: un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno (H2O). Esto fue descubierto por Henry Cavendish en 1782.

El agua es sumamente adherente debido a la polaridad que tienen sus moléculas. Esta es la razón de que tantos elementos se disuelvan bien en agua.

Además, hay que destacar que el agua es un excelente conductor de la electricidad y del calor, menos en el caso del agua pura, cuya ausencia de minerales y de iones hacen de ella un aislante eléctrico.

¿Se puede beber toda clase de agua?

La respuesta ya la conocéis: No. Solo es apta para el consumo humano el agua consideraba potable. Existen valores máximos de pH, minerales, sales y microorganismos que diferencian el agua potable de la que no lo es. Quizá nos sorprenda por ello, que el agua potable en realidad es poca, en comparación con las grandes masas de agua no potable, como la del mar o de la lluvia.

Esto no debe preocuparnos, al menos no del todo, pues existen sistemas de potabilización del agua que combaten el flujo de sustancias tóxicas y contaminantes que los seres humanos desechamos sin control.